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LA SÉPTIMA PUERTA

CAPÍTULO III

25 – 4 - 2006



En tan poco tiempo, cuando ni yo esperaba, cuando todos asumían que poco más les iba a dar, aparece esta noche cualquiera, determino que dar y recibir forma parte de lo mismo y para bien o para mal,  para luego para ahora o para después. Nunca se sabe cuándo se van a necesitar las provisiones en el camino. Con  la intención de ayudar a quien yo sé, y perturbar un poco más a quien yo también se y deseo, tiendo mi capa sobre el velo oscuro de la intransigencia y escucho atento la versión homologada por los siglos de los siglos que han pasado sin hacer nada, tan apenas nada por nosotros mismos, al esconder el conocimiento en pan con pan, con hostias y mentiras a fuerza de poder sobre poder sobre el reino de la materia.


Todas las formas de adulterio, marginación, imposición  y fuerza han sido utilizadas. Pobres de aquellos, que por saber sabiendo sin saber nada por una simple causa, no casual han pecado en  nombre de dios y blasfemado en nombre de la codicia y perturbado por mero regocijo del saber. Dios salve el reino de los impostores por que sin él, que en bondad sabiduría y paciencia,  reina ente nosotros, que sería de vosotros.


Decidme, o si sabéis decidme, quien siendo un hijo de un padre justo y noble se tuerce, retuerce, se exprime y se degenera una y otra vez sin una razón casual, santa paciencia y espera de la inocencia para salir del agravio, perturbando avasallando y robando vida a la vida que dios le dio.

El alma, a veces se me exaspera  y como añicos de millones de cristales reflejados en el sol  veo mi rostro en la sangre de las heridas blasfemas, que eluden a la razón para seguir unos dogmas que van a ninguna parte, parte la razón en dos, pon el alma, la conciencia, la vida y tu corazón, divide la hipocresía, la envidia, tu voluntad y el amor  y decide que camino, para ti, para tus amigos, para tus hijos va a ser el mejor, ponte suave,  échale suavizante, y si puedes con olor a flor, tierno como los anuncios, hasta un poquito llorón, como en la televisión, mala racha, un mal momento, una mala temporada.


Ladra muerde dónde vas, a donde voy. Si, a donde vamos ahora que se nos ha dado inteligencia, ahora que podemos sopesar, ahora que tenemos la balanza va y nos perdemos en ñoñeces, heces, haces que dices, si pronto todo se sabrá y los que juegan al escondite, y los que juegan ha despistar donde se meterán…?


En otro lugar, abriendo otra puerta, comunica el móvil, siempre hay un móvil para todo, tal vez mi inconsciencia me dice que te llame a estas horas y te diga amigo estas despierto, tengo sed, a mi no me dejan dormir, la noche pasada fue un infierno, los perros seguían ladrando, no me acostumbro a esto, pero esto es lo que hay, ya a lo que hay me atengo. Espero la cerveza que me prometió Juan, de Pedro ni te cuento y Judas, me llama cada día que pesado. Para mí que no se entera que lo sé todo desde hace mucho tiempo.


La vida, (dios mío, no siento las piernas) Y eso que se pensaba que era un rambo, yo puedo hacer lo mismo, y yo, y otro le he visto saltar una valla de espinas y crucificarse en pascua y pensarse el mejor, mirar a los ojos del mundo sin saber ni la razón y siendo un incauto aclamar a un dios. Cosas de los hombres por qué no me acostumbro, si a fin de  cuentas más de lo mismo es consuelo de todos y todos estamos faltos de una verdadera razón.


Yo no digo nada que todo se sabe y bien sabe quien lo tiene que saber que por mucho tiempo que se esconda el grano, tarde o temprano habrá que comer.