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LA SÉPTIMA PUERTA

CAPÍTULO IV

7 de Abril de 2.008



Si llegado a este momento, en mi último escrito utilizo la séptima puerta para hacer una vendetta es que algo está fallando, es que algo está cambiando. Como en sus inicios la incomprensión de entrar en ella me sorprendía y me asustaba, todo lo desconocido nos da miedo, tarde o temprano el miedo solo es miedo y hay que atravesar una puerta detrás de otra si se desea saber lo que se encuentra detrás de cada una, o si la evolución forma parte de lo que otros o tu mismo han decidido o as decidido para el recorrido.


Sin negar que todos, todos, estemos comprometidos voluntaria o involuntariamente con la evolución y a ella no le importan nuestras creencias, doctrinas, religiones, dogmas, o forma de vida.


Ella atraviesa países y fronteras, espacios, contenidos, formas, ideas y principios estatus sociales y morales. Sin condición ni credo, ni forma palpable como el propio Dios, transforma todos los esquemas desde todos los ángulos para llegar al plan establecido.


Una época de mi vida alguien dedicado a la mística me dijo, hijo mío, doloroso es tener que evolucionar  en esta  vida. SI TENIA RAZÓN LA VERDAD ES QUE VERDADERAMENTE ES TRISTE.


Pero después de todo el recorrido hecho he de decir que más triste es quedarse en el espacio que te ha tocado, mero conocimiento funcional para agarrarte a lo poco que tienes o tenias y seguir con dogmas equivocados en conductas  donde las logias y las interpretaciones de tu existir se pierden en paraísos fiscales y amorales donde tu Dios universal se convierte en personal, o del grupo o religión que te interesa.


A, estoy escribiendo como si fuese para el sexto sentido, cuando en verdad lo que digo forma parte de la séptima puerta, lo funcional de mis palabras tienen una aplicación. Os dejo, os abandono, me voy, ya no escribo más en este capítulo. Y finalizo con esta página el cuarto capítulo.


Como he dicho la evolución va más deprisa de mi propio ritmo, no la puedo seguir y los compromisos y los ataques han hecho que no escribiera un montón de conocimientos cifrados que me hubiese gustado reflejar en este capítulo pero que al ir tan deprisa más vale que siga al ave que vuela y desde arriba ver lo que abajo esta. Que no escondido, lo escondido es otra cosa.  Lo que no se ve otra, y lo que queda por ver a todos os va a sorprender.


Yo me sorprendo cada día no penséis que no, solo tengo que mirar hacia todos los lados que no miran  para ver la dirección del viento y de los tiempos que nos han tocado vivir, estos, tenerlos en cuenta son los que cuentan, los que tienen un precio. Mi yo absoluto, eleva la palabra, el verbo, a todos los rincones y reniega a ser yo el que después tenga el compromiso de mirarte a la cara y decirte al oído…


Estas sordo…?  Porque ciego, ciego no,  me acabas de dar una pedrada tan solo por el hecho de no entenderme.


No se puede mezclar, tengo que concluir, acabo ya, finalizo con el cuarto capítulo de la séptima puerta, que mañana o pasado, después o dentro de un rato ya escribiré en el quinto capítulo de la séptima puerta.